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Ser (in)visible en internet

Martes, 2 febrero 2010

Tener un blog personal te hace jugar con un doble rasero cada vez que publicas algo en él. Por un lado, al llegar a un público pequeño, casi un círculo de amigos que puedes contar con los dedos que sabes que ‘desperdician’ su tiempo leyéndolo, te sientes como una persona pequeña pero escuchada que puede contar sin miedo sus pensamientos (a veces profundos, a veces estúpidos) sin ser objeto de crítica desconocida. Por otro lado, a veces uno piensa en crear esa entrada que sea enlazada por los blogs más importantes, que desconocidos lleguen a ella y opinen, que tu blog deje de ser invisible en la red y que puedas mover algún que otro cerebro inesperadamente.

Entrada al árbol

Llevo días dando vueltas a diseños nuevos, aprendiendo, leyendo, marcando en favoritos páginas que me llevará semanas leer, y sé que hasta entonces no me pondré manos a la obra con nada, pero siento que estoy en plena efervescencia… y me gusta. Y creo que algún día quizá recuerde esta entrada como la que bifurcó mi camino y me hizo seguir contando mis pequeñas aventuras a mis amigos lectores, mientras en mi cabeza maduraban otras ideas que igual algún día me hacían salir de mi invisibilidad, como la puerta tallada en ese tronco que invitaba a entrar en el árbol que encontré sin darme cuenta paseando por el genial parque de Lužánky.

Últimamente me estoy volviendo demasiado críptico al escribir en el blog, así que para terminar ésta entrada y que todos la disfrutemos… ¿habéis visto las genialidades que llegan a hacer en algunos sitios? Mirad esta página de anuncios pintados en la calle.

Papel en blanco, papel escrito

Lunes, 25 enero 2010

Adicto al ordenador. Tiene sus cosas buenas: todo el día informado, puedes conocer al instante la ropa interior que ha elegido Cristiano Ronaldo para partirle la cara a alguien, conoces los últimos héroes del youtube y estás al día con los fails, wtfs y demás chorradas que alguien igual o más aburrido que tú ha ingeniado. Además, adquieres conocimientos totalmente aleatorios por tus visitas randomizadas a la wikipedia, y en cierto modo a veces encuentras cosas realmente interesantes que te hacen pensar que quizá no has perdido la tarde entera sin aprender nada.

Libros

Aparte de eso, lo único que me molesta de esta inercia de hacer click en cualquier parte del navegador a cualquier hora del día desde que me levanto hasta que me quedo dormido, es la falta de [inserte aquí lo que realmente sea de la mezcla entre ganas, ilusión, fuerza de voluntad, compromiso...] para levantar el culo y hacer otras de las cosas de mi lista de aficiones. Leer y escribir están sin duda en la parte más alta (quizá más atrás queden ver películas, salir a correr, acabar la carrera, acabar de limpiar, buscar un móvil nuevo o incluso buscar un trabajo)

La mecánica del corazón‘ es el libro que me traigo entre manos. Escrito por Mathias Malzieu, cantante de Dionysos, y único hombre que he visto capaz de surfear por encima del público ida y vuelta en una de las carpas de Benicàssim a las cinco y media de la tarde a doscientos grados a la sombra… Es genial, él y el libro. Pero debería habérmelo leído en una tarde, y la tarde se va prolongando demasiado. Igual que se prolongó con ‘Mister Pip‘, y como se prolonga con la lista de libros de encima de la mesa… Papel escrito que tiene que fluir más y más entre mis manos y a través de mis ojos.

El papel en blanco es el blog, es el cuaderno rojo, es el cuaderno verde. Son los post-its de colores. Esa sensación que muchos tenemos de pasar un bolígrafo por entre nuestros dedos y apenas recordar como cogerlo correctamente. Ese temblor al apoyar la punta en el papel por primera vez en tanto tiempo y esa inseguridad a la hora de trazar las primeras letras. Ese no saber muy bien lo que estás escribiendo. Papel en blanco que tiene que fluir más y más desde dentro de mi hasta mi mano, para dejar más folios para el recuerdo con mi caligrafía (por muchos elogiada, por mi, ya sabéis, aborrecida en cierto modo)

Y este sinsentido que evoca al papel escrito y al papel en blanco no queda aquí más que reflejado como un punto y seguido en mi batalla, que ahora cambia de escenario, pero no de protagonista ni de guión. Volvemos (por un tiempo indefinido que puede ser de unas semanas o de varios meses) a Santander.

¿Cómo de 'moderno' soy?

Jueves, 17 diciembre 2009

En mi casa no sabrían decir ni un solo nombre de los grupos que escucho actualmente ni los conciertos a los que voy, más allá de ‘sí, hace unos años se fue un par de veces al Benicassim ese que sale en la tele‘ y poco más. Los que me conocéis algo más podríais hacer una larga lista, ya sea por afinidad, por recomendaciones o por pesadez en las fiestas en mi casa o simplemente porque ahora abrís una pestaña con mi last.fm y lo miráis. Pero realmente -sobre todo aquellos que han estado en las mencionadas fiestas- sabéis que mi criterio es bastante… amplio… Me puede enamorar un disco sencillo de canciones tranquilas y melodías dulces, y diez minutos después puedo dejar el ‘repeat’ puesto en una canción guitarrera ya sea de una banda consagrada como Muse o de un grupo de estos de los que nunca escucharás más que esa canción y ese disco. O simplemente puedo ponerme a escuchar canciones españolas de los 80 y corear los éxitos desde los hermanos Urquijo a Siniestro Total pasando por Los Nikis o los Hombres G…

blog2

Recuerdo cuando hace años, cuando aún pasábamos horas en el IRC discutiendo si Travis era mejor que Coldplay, yo adquirí el modo ‘esponja’, que me sirvió para ir empapándome de los conocimientos musicales de otros. Simplemente escuchaba un nombre, una recomendación, leía por ahí algo, y lo hacía mío, lo escuchaba y me gustaba. Para mí el mes de diciembre era como si llegase la navidad (oh wait…) porque todo el mundo se dedicaba a hacer listas de lo mejor, de lo peor, de lo que molaba y de lo que era una mierda. Y yo leía, y veía que no conocía a ningún grupo de la lista, y aprendía a diferenciar lo bueno de lo malo, y a veces lo bueno no me gustaba, pero como le gustaba a todo el mundo…

Ahora en 2009, veo listas en todos sitios, y misteriosamente ya no tengo esa sensación de absoluto desconocimiento de la música que escucho. La mayoría de los discos los he oído y me gustan, y yo también los hubiera puesto ahí: Animal Collective, The XX, Grizzly Bear, Phoenix, Passion Pit… Por supuesto hay muchos que estoy ‘comprando’ ahora mismo porque no lo había hecho antes, y que algunos que yo añadiría quizá están en alguna de esas listas de lo peor del año para los señores que la hacen…

De todos modos, no os preocupéis… seguiré siendo bastante poco ‘moderno’ y despistado. MrsJones me matará si se entera que hoy descubrí que su amado Erlend es también el cantante de The Whitest Boy Alive… y sí, durante años, muchos años, mis grupos más escuchados seguirán siendo Muse, Franz Ferdinand y Arctic Monkeys. Y bien feliz que soy.

Día de música… extraña

Domingo, 11 enero 2009

Como casi todos sabéis, soy un amante de los hypes de temporada, de lo último que sale, del último producto de la NME y de esos grupos con un primer disco prometedor que luego se pierden para siempre. Pese a ello a veces me da por escuchar grupos que harían que incluso Vicen se sintiera orgulloso de mi. Y mientras sigo esperando su lista de bandas para el perfecto alternativo con cultura, hoy he cambiado mis amados Muse o Franz Ferdinand por dos bandas un poco… distintas.

Lo que sonaba en mi iPod

La primera, No Age, con su disco ‘Nouns’. Reconozco que soy malísimo haciendo críticas de discos. Mi vocabulario no se asemeja en nada al rimbombante laberinto de palabras que suelen usar los ‘profesionales’ de esto y suelo quedarme en pequeñas copias de lo que leo por ahí. Lo mejor es que lo escuchéis y deis vuestra opinión, a ver si así se me pega algo. Y después de este disco, qué mejor que el último de Animal Collective, ‘Merriweather post pavilion’. Aún recuerdo parte de su concierto en el FIB del 2007 y esa sensación de ‘estos tíos son muy raros, pero tienen que ser unos genios’… puede que con el tiempo y con el día adecuado para cada disco esté descubriendo la genialidad en sitios donde antes solo veía ‘cosas raras’.

De todos modos este post no es más que para hacer notar que los reyes me trajeron un iPod Touch. Yeah.

El curioso incidente…

Sábado, 10 enero 2009

… del perro a medianoche, es el título en castellano del último libro que he leído. En los últimos tiempos siempre me ha costado un triunfo ponerme a leer, probablemente porque internet ha absorbido gran parte de las neuronas que me quedaban y me tiene demasiado enganchado. Aún así de vez en cuando me sorprendo a mí mismo con lecturas como ésta. Me llamó la atención la portada (sí, soy de ese tipo de personas que elige los libros según la portada) y el asequible precio para mi cartera erasmus en la librería de la galería Vankovka y me decidí. Parecía una lectura amena y sencilla dentro de lo que cabe -el libro, de Mark Haddon,  está relatado en primera persona por un niño de 15 años- y era justo lo que buscaba para mi primera experiencia leyendo libros en inglés.

The Curious Incident of the dog at the night-time

El protagonista, el pequeño Christopher Boone es un chaval autista que adora las matemáticas, las listas, el orden y los juegos mentales. En cambio no sabe relacionarse con el mundo, algo a lo que va a tener que enfrentarse cuando una noche descubre el perro de su vecina de enfrente muerto y un montón de aventuras y desventuras comienzan a ocurrirle. No desvelo más -para eso está la wikipedia, que destripa el libro de inicio a fin, al menos en la versión inglesa-, pero si alguno se ve con este libro entre las manos y duda, aquí tiene un pequeño argumento más a su favor, a mi me gustó.