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Frikeando

Sábado, 14 febrero 2009

No me suele gustar ir de compras para mí, por eso siempre intento buscarme la mejor compañía para decidir conmigo (que no por mí, aunque pueda parecerlo) Una de ‘nuestras’ mejores compras de la historia todos sabéis que es la sudadera con el lego del stormtrooper dentro, ¡a todo el mundo le encanta! Llevo cuatro meses aquí y todavía hay gente que no la ha visto… gracias Camdem Town, por cosas como ésta me das más ganas y más ganas de volver a pasear por London y perderme por sus mercados, sus calles y sus inagotables lugares geniales.

starwars

Ahora bien, me hace gracia que me digan friki ¡por esto! Sobre todo porque pienso… si conocieran a algunos amigos míos… (y todos sabemos a quienes nos estamos refiriendo y en cuanto a qué cosas…) Entre esto y los records en el WordChallenge y el Who Has the Biggest Brain, me estoy creando una fama inmerecidisima…

Aun así me están dando ganas de volver a ver las películas de Star Wars mientras descansa un poco el C8051F320

Aquí ver películas los días después de salir de fiesta y el ver series está a la orden del día. La red interna de la residencia, KolejNet, es una maravilla. Tenemos una bajada de 10 megas/segundo e ilimitada. Sólo tenemos un límite de 4 gigas (nota mental, recordar que se pronuncia ‘yigas’) de subida cada cuatro días. Esto quiere decir que nos tenemos que andar con ojo si abrimos el aMule o el Torrent a la hora de capar el límite de subida, pero a la hora de la verdad lo único que quiere decir es que somos los reyes del rapidshare y el megaupload. Aparte la red propia tiene un FTP en el que la gente sube todo tipo de películas, series, programas… y tardas más en pensar lo que quieres bajarte que en tenerlo en tu ordenador. Esta es una de las cosas que se que voy a echar muchísimo de menos el día que vuelva a la realidad… pero hasta entonces…

Mi pequeña habitación

Domingo, 11 enero 2009

Siendo generosos, mi habitación tiene unos 10 metros cuadrados. Lo suficiente para una cama, un armario, un montón de baldas, una mesa, una silla y una pequeña nevera. El mobiliario parece viejo, pero no lo está. Es como si lo hubieran comprado en un Ikea de 1970. La primera impresión fue un… ‘pues no está tan mal’, porque sabiendo que pago unas 3100 coronas checas (unos 120 euros al cambio) me esperaba el último agujero de la galaxia para mi. Después ves que tienes una conexión de 10 megas y terminan de convencerte, ‘esto es mejor que mi casa’. Y para más sumar, la rústica ventana de madera ajusta tan perfectamente que gracias a su doble cristal (y a que sospecho que los tubos de la calefacción central salen de justo debajo de mi cuarto) puedo estar normalmente en manga corta y descalzo en mi habitación, sin encender mi radiador, cuando en el exterior se anda a cinco grados bajo cero.

Desde mi ventana

En esta residencia, en Manesova, el ambiente es muy distinto al que se vive en Kolejní. Aquí se respira tranquilidad, a veces demasiada, pero pega mucho más con mi manera de ser. No hay muchos estudiantes erasmus y sí muchos asiáticos que aprenden checo en un momento y dan clases como un checo más. Su ritmo de vida es totalmente opuesto al mío, cocinan un montón, son muy tímidos y parecen responsables (menos cuando se empiezan a pasar las llaves de la lavandería entre ellos que parecen trileros) He de reconocer que no me he relacionado mucho con la gente de aquí, y que el hecho de que mi puerta sea la primera de un pasillo de veinte no ha ayudado. Imagino que si viviera en la número 20 al menos me cruzaría con la gente, pero aquí no me cruzo con nadie más que con mis vecinos italianos.

Pero aunque no pase semana en la que no me digan la famosa frase ‘pero vente a kolejní‘ ni lo pienso. Soy feliz aquí. He vivido los últimos siete años en mi propia casa en Santander y me he acostumbrado a pasar mucho tiempo solo con mis pensamientos, con mi música y con mis rollos. Y eso lo tengo aquí también. Y siempre que quiero fiesta, ver gente y sociabilizarme no tengo más que andar quince minutos hasta la otra residencia. A veces pienso que vivo demasiado independiente, pero no puedo hacer otra cosa, soy así, y esta habitación me ha venido perfecta para afirmarme en mi manera de ser. Y no, no me voy a kolejní, que no.