Entradas marcadas como ‘Viajes’

Lista de futuros viajes imaginarios

Miércoles, 11 enero 2012

La vida del emprendedor es muy dura (nah) y un poco esclava (eso sí). Principalmente porque como no todos tenemos un Zuckerberg, un Mullenweg o un Daniel Ek dentro, claro, la pasta escasea y hay que trabajar un montón para ir sobreviviendo en los primeros compases de la aventura. Hoy después de organizar todas las facturas del 2011, calcular el palo de IVA que tendré que pagar en un par de semanas, sumado a los honorarios de la chica que se va a encargar de que no meta la pata con tanto papeleo y una tarde (más) de bloqueo diseñador, junto a una interminable lista de cosas que hacer mañana en Santander antes de coger un autobús de madrugada rumbo a Galicia… necesito desconectar un poco para poder dormir en un rato.

Y qué mejor que salir de este cuerpo a sobrevolar el mundo y plantarme en esas ciudades que esperan mi (nuestra) visita para alegrarme un poco la existencia. En España hay un viaje pendiente a Madrid a conocer mejor la ciudad, otro a tierras catalanas a dividir entre Calafell, Badalona y Barcelona… y espero algún día ir al sur. La gente sigue riéndose cuando digo que lo más al sur que he ido en la Península es a Madrid, pero qué le voy a hacer…

Mapa del mundo

Pero más allá de estos viajes de “corta distancia” -cualquiera lo es comparado con el Alsa a Pontevedra…- me apetece mucho volver a salir de este país y recorrer medio mundo. Quiero volver a Londres y perderme semanas por allí, incluso hacer un viaje hasta Cornwall de nuevo y ver cómo ha cambiado aquello en ¡15 años! Quiero cumplir mi palabra y coger un vuelo rumbo a Estocolmo a ver a Vicen y conocer a Nattis para que se crea que nuestra relación es así como es porque sí, porque lo es y punto. Y ya que estamos por allí recorrer todo el Báltico o tirar para el Círculo Polar para que Mónica vea nieve hasta hartarse (mucho más que en Brno)

Quiero volver a Chequia, por supuesto, a practicar mis oxidadas cuatro frases, y de paso dar un paseo hasta Budapest o hasta Cracovia. Y bajar a Croacia y terminar recorriendo Italia de norte a sur. Sí, aún no he estado en Italia, y no será porque no he tenido excusas ni opciones prácticamente cada año de los últimos diez o doce. Y terminar Europa pasando por París antes de volver a casa.

Tampoco me importaría cruzar el charco y pasearme por Nueva York, Boston o las ciudades de Canadá y más tarde marchar hasta San Francisco, para poder vivir durante unos días en un mundo donde nadie me preguntaría por qué estoy usando el móvil a todas horas… Y ya que estamos en la costa del Pacífico, habría que dar un salto final hasta Japón, ¿no creéis?

Aún me dejo algunas otras muchas experiencias soñadas y fascinantes, pero es suficiente por ahora. Ojalá algún día todo haya ido tan bien que hayamos podido permitirnos hacer al menos unos cuantos de estos viajes. Será una buena señal. O eso, o que nos está buscando la policía por algo que, por supuesto, contaré en este blog.

Foto: nunorodrigues.net

1 Fracción 1 Día: mi foto diaria durante un año

Jueves, 31 marzo 2011

Hace ya quince días que terminé el proyecto, pero sigo echando de menos el pensar diariamente en una foto que resuma bien mi estado mental, mi estado físico o simplemente la aventura en la que había estado ocupado esas últimas horas. “1 Fracción 1 Día” comenzó como un pequeño reto de una tarde aburrida de domingo y acabó convirtiéndose en una batalla por demostrarme que podía ser constante haciendo algo cada día sin excusas (aparte de dormir y comer). Y ahora, más de un año después puedo decir orgulloso que gané esta lucha contra mi yo más vago.

Fracción Irreducible

Pero más allá de la sensación de triunfo en una guerra que siempre hubiera pensado perdida de antemano, también he ganado un álbum de recuerdos único y muy especial. Puedo echar la vista atrás y recordar dónde y cómo estaba cada uno de los días del último año, y la verdad es que han sido unos meses bastante movidos. Hay fotos en muy variopintos lugares: Santander, Santoña, Oviedo, Gijón, la frontera checo-alemana, Brno, Praga, Marín, Pontevedra, Poio, camino de Lugo, Santiago de Compostela y Bruselas. Hay también decenas de fotos de detalles de los cuatro sitios en los que he vivido y de las respectivas mudanzas: del piso de Santander a mi habitación de toda la vida en Santoña, de ahí a la residencia Kolejní en Brno, de donde salté al garaje del señor Koci en la misma ciudad para volver con 50 kilos de equipaje de nuevo a mi hogar de siempre.

Ha sido un año de cambios, de planes, de ilusiones, de miedos y de ganas por convertir en realidad las cosas en las que creo. Ha sido un montón de pequeñas cosas cada día, de días vacíos y de días en los que una docena de fotos no hubiera sido suficiente. Ha sido un año en el que descubrí que lo importante no es sólo la cámara, sino la mirada del que está detrás del objetivo. Ha sido un gran año. Y he podido compartirlo con el mundo, con mi mundo, y con el que quiera cotillear la cuenta de Flickr destinada al “1 Fracción 1 Día”. Si alguno se está planteando crear un proyecto de 365 fotos, desde mi experiencia no puedo hacer otra cosa más que empujaros a ello. Quizá durante el año hay semanas en las que se vuela la inspiración y no te gustan las fotos que haces, pero eso se borra todo el día que terminas y puedes contemplar tu pequeña (o gran) obra de arte.

Ahora sólo queda dar las gracias a la gente que me apoyó, que me obligó, que me ayudó y que visitó cada día el proyecto, y lo más difícil,  rellenar el vacío diario de “creatividad”… escribiendo en este blog de momento.

Festivaleando

Martes, 14 abril 2009

Cuando en junio de 2002 decidimos finalmente no ir al Festival de Benicassim por problemas de estudios/dineros/padres/transporte y supe que me iba a perder el concierto de Muse pensaba que el mundo se acababa ese día. Quién me iba a decir que años después no sólo los iba a ver dos veces, sino que me iba a convertir en un adicto a estos eventos veraniegos llenos de ‘guiris’ hasta arriba de cerveza y abrasados, conciertos llenos de canciones míticas y anécdotas y fotos para llenar mil álbumes.

festivaleando

Primero fue aquella edición del Santander Summer Festival (que en paz descanse) en julio del 2005, acampados en aquella lata de sardinas Merca, Vicen, Berto y yo (y un día Blanca) en un lugar mágico e inigualable. Después fue mi primer FIB, en el 2006, el festival de dormir en cualquier sitio (playa, coche, suelo…) y ver a grandes cabezas de cartel por primera vez…

Llegó el 2007 y repetimos experiencia, ya con la veteranía de un año y con el concierto de Muse que se quedó pendiente hacía cinco años. Gran ambiente y la misma lata de sardinas esta vez sólo para Berto y para mí… se triunfó con eso.

Y tras un año de descanso ahorrando para este erasmus en Brno, el verano de 2009 me llevará a cumplir otro de mis sueños, el Rock Werchter en Bélgica. El primer fin de semana de julio pondré rumbo allí con Blanca (que espero no repita lo de pegarme con las esterillas) para disfrutar de Oasis, Prodigy, Placebo, Fleet Foxes, Coldplay, The Killers, Bloc Party, M.Ward, Kings of Leon, Nick Cave, Franz Ferdinand, Yeah Yeah Yeahs, Kaiser Chiefs, Nine Inch Nails o incluso Metallica y Limp Bizkit… y muchos más… tachando así de una tacada muchos de los grupos de mi lista de ‘bandas por ver una vez en tu vida en directo

¿Quién queda en vuestras listas? ¿De qué festival tenéis más recuerdos?

Mercadillos

Lunes, 23 marzo 2009

Llego de Budapest, ciudad increíble, llena de lugares maravillosos y que realmente me ha sorprendido, y lo primero que me apetece hablar es del mercadillo de Ecseri. De los mercadillos en general, y del por qué me encantan.

Mercadillo de Ecseri

Situado lejos de lo que las guías llaman ‘avenida cultural‘ del centro de Budapest, encontramos el mercado de segunda mano de la calle Nagyokrös -tras viajar en metro, tranvía y autobús hasta encontrarlo- el cual mantiene toda su autenticidad a pesar de que los turistas se van dejando caer en buen número -gracias precisamente a esas guías que lo venden igual que las maravillas arquitectónicas a orillas del Danubio-.

Cuadros, cámaras de fotos, osos de peluche, relojes con dibujos eróticos, matrículas, libros, muebles e incluso insignias y ropas nazis así como un puesto totalmente dedicado a Lenin, son algunas de las pequeñas cosas que pudimos encontrar allí. Pero había miles de pequeñas cosas que hacen de estos sitios rincones llenos de anécdotas (las fotos en la tienda de sombreros retro dan mucho juego)

Y es precisamente por esto por lo que me encanta ir a este tipo de mercadillos. Por eso en Londres nos tiramos dos días enteros recorriendo mapa en mano desde Camden a Portobello, pasando por Spitafields o Bricklane. Y por eso se que el día que paseemos por el Gran Bazar de Estambul seré tan feliz. Porque en cada puesto, en cada esquina, en cada viejete que te intenta vender parte de su vida, o cada coleccionista que decide deshacerse de parte de sus tesoros, hay un montón de historia que te hace recordar esos instantes para siempre.

Se que volveré a Budapest y visitaré el resto de lugares que me he dejado atrás en estos dos intensos días allí, pero un mercadillo callejero es un mercadillo callejero.

Un espectáculo bien hilado

Domingo, 8 marzo 2009

Pese a que sé que éste es un tema que le pega mucho más a la imaginación y ganas de profundizar en las cosas de Blanca (y que seguro pronto trata en su nuevo blog) no quería pasar por alto otro pequeño rincón que encontramos en el viaje por centroeuropa: el museo de marionetas dentro del castillo de Hohensalzburg.

Marionetas en Salzburgo

Y es que la ciudad de Salzburgo es famosa por su teatro de marionetas, uno de los más longevos aún en actividad -desde 1913- que fue creado y dirigido durante mucho tiempo por Anton Aicher, el hombre que flota en el ambiente del pequeño museo que encontramos en lo profundo de un castillo situado en lo más alto.

Las complicadas y fascinantes óperas que se representan actualmente (hasta 13 títulos distintos) en el teatro de la ciudad se podían ver en imágenes grabadas mientras contemplabas las marionetas cuidadosamente labradas a lo largo de casi cien años o probabas la dificultad de manejar cabeza, brazos y piernas de una simple marioneta con seis hilos… La atmósfera que creó Aicher te hace pensar en lo complicado y mágico que puede llegar a ser este mundo de marionetas… puro arte.

¿El mejor chocolate del mundo?

Martes, 3 marzo 2009

Cualquiera que se precie en conocerme un poco sabrá que soy un chocolatero de primera. Puede que no sea un gran paladeador, pues soy de los que piensa que no hay por qué elegir entre calidad y cantidad: cuanto más y más rico sea, mejor. Por eso devoro tabletas de chocolate, galletas, bombones, tartas y helados con chocolate como si bebiera agua (también bebo mucha sí)

Chocolate en Cesky Krumlov

De las mil anécdotas que ha dejado el viaje con Blanca por centroeuropa, tengo que empezar por la más deliciosa… probablemente el mejor chocolate que haya probado en mi vida. Una pequeña tienda en el centro histórico de un pequeño y encantador pueblo al sur de Bohemia, Cesky Krumlóv, llamada Bon Bon (o algo parecido creo recordar, cerca del Lazebnicky Most) nos obsequió con un pequeño vasito de sabor a gloria.

Al principio nos quedamos un poco extrañados por la poca cantidad que llenaba el vaso a cambio de 45 coronas checas, pero después supimos que era más que suficiente para recordar ese vasito el resto de nuestras vidas. Qué delicia! Imaginad el sabor del chocolate más rico, sin empalagar pero sin ser muy líquido, un chocolate que te llena la boca y se cuela en cada rincón de tu lengua, tus labios… produciendo un estallido de dulce chocolate continuo…

Me quedo con las ganas de volver allí y probar los bombones que llenaban las vitrinas de la tienda, pero se que algún día lo haré, quizá sea la mejor manera de gastar todas las monedas checas que me sobren antes de marcharme de este país algún día…